Tim Berners-Lee cuenta que tuvo en sueño, que dividió en dos partes: la primera parte le salió de rebote, como suelen salir todas las cosas buenas. Estaba en el CERN, un sitio al parecer muy grande, y cada vez que tenía que llamar a algún colega se volvía loco, porque no había un solo listín telefónico, sino muchos: tantos como equipos informáticos había en el laboratorio, que estaba formado por científicos de todo el mundo que se traían sus diversos equipos. De modo que pensó lo útil que sería tener un sistema mediante el cual se pudiesen consultar los listines de teléfonos de cada equipo, independientemente del que estuvieses usando. De paso, algo así también serviría para compartir documentos.

La segunda parte del sueño de TBL es la web semántica, resumida en este gráfico y explicada mil y una veces en tantos otros lugares.

Y todo este rollo para introducir la siguiente cuestión: el estado de la web semántica hoy.

Desde hace unos cuantos días se ha replicado en multitud de foros y bitácoras el comienzo de una discusión sobre el estado de la web semántica publicado en un boletín de SIG SEMIS (escrito por John Sowa), y al mismo tiempo, en otros foros, se han generado mensajes muy interesantes que coinciden en el mismo tema.

El primero comienza con dos afirmaciones un tanto provocativas:

1. In 6 years time with ZERO hype and an insignificant amount of funding, the WWW evolved from a couple of lonely programmers to Netscape and the essential features of what we see on the web today.

2. In 6 years (1998 to 2004) with ENORMOUS hype and funding, the semantic web has evolved from Tim BL’s book to a few prototype applications, which are less advanced than technologies of the 1970s such as SQL, Prolog, and expert systems — and they’re doing it with XML, which is far less advanced than LISP, which was developed in the 1950s.

El otro es un mensaje de Stephen Downes, reenviado por Emmanuelle Gutierrez y Restrepo a la lista de correo web-semántica-ayuda, en el que plantea el problema que supone para el desarrollo de la web semántica lo estricto y científico del trabajo del W3C en cuanto a las especificaciones.

Primero tenemos que acotar qué es web semántica y qué no lo es. Stephen comenta en su mensaje (como posibilidad) que la web semántica son las especificaciones desarrolladas por la W3C, y parece que una visión similar se desprende de la gente de SIG SEMIS: si no es algo complejo, científico, no es web semántica. Por tanto, cosas mucho más simples, como el RSS, se quedarían fuera (algo que más adelante comento).

En la simplicidad está la clave del éxito. Y John Sowa se responde a si mismo: si el uso de la web tuvo un crecimiento explosivo, sin ningún hype y sin apenas dinero detrás, es porque era algo simple. Si la web semántica todavía está en pañales (según él) es porque es algo complejo, como explica brillantemente Stephen en su mensaje.

No tiene sentido pretender que el desarrollo de la web semántica sea tan explosivo como el de la web debido a, sencillamente, su complejidad (seguro que es algo que se puede formular de manera matemática). Es muy costoso (por su complejidad, que algunos traducirán en tiempo, y otros más en dinero) crear e implementar aplicaciones basadas en web semántica, sobre todo si uno se pretende ceñir a las especificaciones del W3C. No es malo que sean tan complejas como son, pero hay que tener presente que esa complejidad repercutirá en una lenta adopción (en el extremo pesimista tenemos la opción de que nunca se vaya a usar…).

Parece que hay gente que tiene mucha prisa en formular el mundo en RDF… Y esta es la cuestión: ¿qué pretendemos hacer con la web semántica? ¿hasta donde queremos llegar? ¿qué necesitamos realmente?

Una posible formulación tremendamente simplista (dado que no soy ningún experto) de web semántica podría ser que las máquinas puedan procesar información en base a su significado. Siguiendo esta premisa podemos afirmar que si que han sucedido cosas en el mundo de la web semántica en estos seís años.

Y web semántica que se usa en “el mundo real”, de un modo masivo, independientemente de ejemplos y demostraciones realizadas por científicos. La sindicación en bitácoras mediante RSS (y ahora también Atom) y los servicios web utilizados por muchas aplicaciones son los ejemplos más claros de algo con un uso extendido. No es mucho, pero si es acorde al tiempo que ha pasado y la complejidad de los desarrollos.

No creo que sea realista aspirar a una web semántica absoluta, por así decirlo, en la que todo contenido tenga como base de marcado unas especificaciones complejas. Si que tiene sentido, por otra parte, que surjan aplicaciones concretas y básicas del concepto que tengan un uso extendido, como ha ocurrido con el RSS. Y que estos desarrollos tengan lugar fuera de los círculos más académicos y dentro de otros más informales, como ha ocurrido con gran parte del software libre y los hackers. Los servicios web son el ejemplo de algo más complejo, que si se están formando en base a las especificaciones concienzudamente desarrolladas por el W3C, y que están teniendo un desarrollo más o menos rápido, porque hay empresas que piensan que pueden hacer negocio con ellos y por tanto están gastándose los cuartos.

Cuando algo levanta expectación es normal que se hable mucho de ello. Y mucha gente hablando de un mismo tema supone opiniones diversas, gente apasionada que motiva el progreso pero también cenizos pesimistas que se autoafirman hablando mal de algo (o de todo, en ocasiones). Lo importante es que un concepto interesante como el de web semántica goza de buena salud: se hacen cosas, algunas rápido y otras que avanzan más lentamente, pero precisamente porque es algo interesante existen buenas perspectivas. Y tan buenas, que en poco tiempo esto de web semántica dejará de ser un hype, una moda pasajera, para convertirse en lo más normal del mundo, en algo que daremos por hecho y que estará integrado en lo de todos los días.